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Jose Luis de Vilallonga (1990)

Comprendí, oscuramente todavía, que el amor que se siente hacia una mujer está en proporción directa a la calidad del asombro que despertamos en ella. Si la admiración mata a la larga al amor, por venir del entendimiento, el asombro lo exacerba, porque viene del alma.
(Agosto 1990: "Comentarios de Fellini al amor")

En no recuerdo qué región de África  -creo que fue en el antiguo sultanato de Zanzíbar- tuvo lugar hace años una cuenta batalla tribal entre gigantes y pigmeos. Siendo mucho más numerosos, la ganaron los enanos. Lo primeo que hicieron fue cortarles las piernas a los gigantes. Cortar, decapitar, tajar, aserrar, rebanar y, en resumidas cuentas, rebajar, es una vieja afición común a todos los enanos del mundo.
(Octubre 1990)


Lo hacía con el gracejo y la desenvoltura de aquellos que intuyen que de las cosas serias conviene hablar con cierta ligereza, ya que el tono doctoral y grave no les va más que a los que no saben de lo que hablan.
(Nov 1990: "Sobre Miguel Maura")

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